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Conclusiones. Las sociedades que se dan cuenta de los cambios que se imponen pero que se muestran incapaces de exigir su aplicación se encuentran en peligro, lo mismo que cualquier organismo, paralizado e incapaz de adaptarse a nuevos tiempos. Tenemos que conseguir reducir los daños humanos y los daños al medio ambiente provocados por las derivas en materia de características técnicas de los vehículos. Es indispensable penalizar el peso, la potencia, el consumo de carburante y la velocidad inútiles. No pueden asegurar su propia protección a expensas de los demás usuarios con vehículos cuya masa es muy superior a la masa de los turismos más razonables. Rebajar las diferencias de agresividad entre los coches es una necesidad que se une a las exigencias de la protección del medio ambiente. Para alcanzar estos objetivos, la Liga contra la violencia vial y STOP ACCIDENTES da una clasificación de los vehículos en función de sus valores cívicos. Es consciente del hecho que esta actuación es un elemento de un todo que asocia la selección del vehículo y el comportamiento cívico del conductor, que se consiguen sobretodo mediante el respeto de las limitaciones de velocidad, el cual es un elemento esencial para la seguridad y la protección del medio ambiente, con en definitiva acciones reglamentarias por parte del Estado quien puede modular la fiscalidad sobre estos vehículos.
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