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¿Cómo utilizar el concepto de coche cívico? Utilizar los dos aspectos del “producto”, la calificación y la clasificación. Nuestra actitud ha sido pragmática. No se trata de describir un coche ideal y declarar que los coches actuales carecen de civismo sino describir la situación calificando los coches disponibles según los cuatro ejes de protección contemplados. La deriva progresiva del conjunto de los modelos ofrecidos a los consumidores en función de masas y velocidades máxima es cada vez mayor y hace que incluso los vehículos más “ligeros” y “menos rápidos” pueden aparecer excesivos, sin embargo consiguen una relativamente buena nota en relación con los demás debido al hecho de que hemos querido calificar lo existente y no un producto “ideal” que no existe. El valor 10 no tiene ningún interés en semejante contexto. En cambio, tomar en consideración las versiones de los distintos modelos que sobrepasen 14 o 15 puntos tiene un sentido, son los vehículos que representan mejor nuestro concepto de coche cívico. Es también útil observar cuantos coches están representados en las diferentes categorías de calificaciones y tenemos unas ilustraciones gráficas de dichas distribuciones en los anexos de nuestro proyecto. Influir en el comportamiento de los consumidores. No hay que hacerse muchas ilusiones sobre la capacidad de los fabricantes en mejorar de forma espontánea su producto en el sentido del civismo. La mayoría tienen una estrategia mundial y hay que tener en cuenta que las normas son diferentes en Asia en relación con los USA o con Europa. En semejante contexto la Unión Europea puede tener un papel de leader en términos de seguridad y de medio ambiente. Todo producto homologable a nivel europeo y vendible será comercializado. Lo cual no significa que dicha sumisión al mercado actual demuestra una capacidad de anticipación y de adaptación excepcional. La evolución del contexto puede ser muy rápida, y los fabricantes no detienen todos los elementos de un cambio previsiblemente al alza pero difícilmente cuantificable en cuanto al precio de los carburantes. Las ventas de un vehículo híbrido como la Toyota Prius ha subido mucho en los USA y en Europa y el vehículo fue declarado coche del año. El retraso de Europa en la concepción y sobretodo en la experiencia práctica de la comercialización y del mantenimiento de tal vehículo, pero también de vehículos más espaciosos, más ligeros que los modelos actuales y de bajo consumo, será difícil de recuperar. Es por lo tanto necesario que el usuario sea un factor para impulsar toda mejora, teniendo presente que éste será finalmente el árbitro de la situación. En lugar de favorecer los cambios produciendo vehículos que van en el sentido de las necesidades previsibles, los fabricantes se esfuerzan poco en permitir a los compradores poder elegir los vehículos correspondientes. Por ejemplo, es actualmente imposible conseguir un filtro de partículas en los vehículos diesel menos potentes y disponible en la versión básica. En general los modelos más lujosos con dotaciones opcionales son los que mejores resultados dan, pero son únicamente disponibles en las versiones más potentes. Es fácil decir que no existe demanda cuando la oferta es asimismo inexistente. Los plazos para conseguir una Logan es una prueba de los límites de las políticas comerciales de los fabricantes. Una promoción activa y informada como conviene sobre una oferta real de vehículos razonables es un trámite indispensable en la cual se deben implicar los fabricantes. Asimismo esto es de su propio interés a largo plazo. La liga contra la violencia vial buscará todas las colaboraciones posibles incluso la de los fabricantes para favorecer los cambios en las compras, de manera a orientar a los consumidores en favor de vehículos más cívicos. Nuestros colaboradores privilegiados serán evidentemente las asociaciones de consumidores que, a su vez, tienen preocupaciones comunes con nosotros y además tienen la experiencia de la defensa del interés de los consumidores. Influir en el comportamiento del Estado y de la Unión. La responsabilidad de los que tienen el poder y el deber de actuar en este campo será considerable durante los próximos años. Es imposible continuar afirmando que “la casa se está quemando y mirar para otro lado” es decir seguir pasando del tema. Unos cambios programados y llevados con firmeza, en Francia como en la Unión, permitirán que los fabricantes se vayan adaptando. La primera iniciativa a nivel nacional tiene que ser la puesta en funcionamiento del bonus-malus en el momento de la compra, lo que se pensó para las primeras versiones del plan clima de 2004 que fueron luego abandonadas en la versión definitiva. Esta medida debe instaurarse rápidamente con una progresión anual programada desde su puesta en funcionamiento. La medida no tiene por que afectar al presupuesto del Estado si se asegura la financiación del bonus acordado a los vehículos más respetuosos de los demás y del medio ambiente, mediante el abono del malus por los vehículos peor dotados en base a estos criterios. Francia debe intervenir en la Unión para abanderar y defender el proyecto de limitación de la velocidad en origen es decir a nivel de fabricación de los turismos, lo mismo que se ha hecho con los ciclomotores, los tractores, los camiones y los transportes públicos. Es deseable que dicha medida permita diferenciar los vehículos en función de su masa. A cualquier vehículo cuyo peso sobrepase las 2 toneladas se le debería aplicar el límite de velocidad máximo actualmente aplicado a los vehículos de más de 3,5 toneladas.
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